.... pero matón. Llegada el lunes a la tarde después de un viajecito trankilo.
Aún hay tiempo para dar una vueltecita y visitar la zona ke recorreremos mañana.
Y el martes palizón, la visita al Fitz Roy es tan majestuosa como cansada. Todo el día de senderismo y a la noche cena fria y a descansar. Todos los ke han creido apreciar en mí cierto cansancio tenían ke haberme visto esa noche. No, viajar no me cansa aunke algunos días acabo roto, pero siguiente día ya estoy listo para otra movida. Creo ke tengo el mal del viajero masokista.
El miércoles movida hacia la nada, hay ke atravesar la Patagonia de sur a norte y nos toca lo más árido del viaje. No hay señal en moviles ni por supuesto internet desde la salida de El Calafate, el camino es de tierra con piedras, lo ke llaman ripio o pavimento consolidado. Paramos en un pueblo (de unas 15 casas) llamado Bajo Caracoles, un desvencijado hotel y el único surtidor de gasoil en cientos de kilómetros de prácticamente desierto.
A la mañana del jueves salimos volando y sin desayunar para ver la cueva de las manos, extraños negativos de manos y escenas de caza, en un cañon, milagrosamente bien conservados. De allí a Perito Moreno, un pueblo pekeño donde comemos una carne deliciosa y reponemos fuerzas antes de llegar a Río Mayo, otra parada en un pueblo en el ke no encuentro nada especial salvo un garito ke está abierto 24 horas y se puede comprar tabaco.
El viernes 23 marcha hacia Esquel y alojamiento en Trevelin pero eso vendrá en una próxima entrega junto con la bonita luna llena.
1 comentario:
Hola, viajero. Aunque no nos conocemos he seguido con gran interés todo tu viaje; primero desde Argentina y después ya desde casa. Desde que se te unió el grupo, debes de estar muy entretenido porque ya casi no escribes. ¡yo que queria saber de las andanzas de Miguel y Loren!
Después de sufrir en propia carne los caminos de ripio y el viento patagónico, solo me queda desearos una cosa: ¡ánimo, mucho ánimo!
Qué envidia me dais....Pilar
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