...... ke no pasa de una turistada mas. El sitio es precioso, un pekenho pueblecito creado a las orillas de unos trankilos canales con casas mostrando todo tipo de orquideas en su salidas al agua. La pena es la hora y media de transporte desde la capital (esta a unos 100 kms de Bkk) para ir y la correspondiente para volver, la
ingente cantidad de botes para transportar turistas (infinidad de botes para tan poco espacio) y los pokitos botes ke estan vendiendo. La movilidad desaparece y te kedas estancado al lado de una vendedora de cualkier cosa ke no te interesa y te ofrece mientras dura la espera bajo un sol sanguinario.
Tengo la sensacion de ke todo se debe al horario impuesto a este mercado, de 8 a 12. Cuatro horas son realmente insuficientes para una de las atracciones mas destacadas de una ciudad como Bangkok.
A las 14.00 ya estamos de vuelta y hay ke planear actividades. Yolanda y Betty optan por un espectaculo musical, Isabel y yo nos vamos de pateo de la ciudad con la intencion de llegar al barrio de China town.
Ya a la salida, el sagaz procurador de taxi nos advierte de que el barrio esta muerto a partir de las seis de la tarde pero nosotros, tenaces andarines, decidimos irnos andando.
El paseo se revela prometedor, nos movemos por un area libre de guiris y somos tratados con la afabilidad tipica asiatica alla a donde vamos. Nos ofrecen, con amable sonrisa ver un partidito de la variante de Volleyball tai ke unos aficionados estan jugando al lado de un templo desde suenan unos rezos por los altavoces. Vemos otro templo engalanado y flanqueado por grandes mercedes negros (alguien importante sin duda) y finalmente descubrimos un enorme mercado de flores
donde se apinhan verdaderas montanhas de todo tipo de flores entre las ke destacan las orquideas.
Decidimos cenar en un garito donde cenan los locales, cuatro mesas en la calle con un tenderete preparando de todo. Mu rico si senhor.
Continamos asombrados por este mercado hasta encontrarnos con otro tipo rastro madrilenho donde volvemos a sentirnos los unicos guiris del mundo y donde todo esta super barato, sin regatear. La noche suaviza bastante las compras y ya, pasada la media noche, emprendemos el regreso al hotel. Genial, gracias Isabel por esta tarde tan bonita.
Tengo la sensacion de ke todo se debe al horario impuesto a este mercado, de 8 a 12. Cuatro horas son realmente insuficientes para una de las atracciones mas destacadas de una ciudad como Bangkok.
A las 14.00 ya estamos de vuelta y hay ke planear actividades. Yolanda y Betty optan por un espectaculo musical, Isabel y yo nos vamos de pateo de la ciudad con la intencion de llegar al barrio de China town.
Ya a la salida, el sagaz procurador de taxi nos advierte de que el barrio esta muerto a partir de las seis de la tarde pero nosotros, tenaces andarines, decidimos irnos andando.
El paseo se revela prometedor, nos movemos por un area libre de guiris y somos tratados con la afabilidad tipica asiatica alla a donde vamos. Nos ofrecen, con amable sonrisa ver un partidito de la variante de Volleyball tai ke unos aficionados estan jugando al lado de un templo desde suenan unos rezos por los altavoces. Vemos otro templo engalanado y flanqueado por grandes mercedes negros (alguien importante sin duda) y finalmente descubrimos un enorme mercado de flores
Decidimos cenar en un garito donde cenan los locales, cuatro mesas en la calle con un tenderete preparando de todo. Mu rico si senhor.
Continamos asombrados por este mercado hasta encontrarnos con otro tipo rastro madrilenho donde volvemos a sentirnos los unicos guiris del mundo y donde todo esta super barato, sin regatear. La noche suaviza bastante las compras y ya, pasada la media noche, emprendemos el regreso al hotel. Genial, gracias Isabel por esta tarde tan bonita.
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