Unos días de playita con paseos por la ciudad completan el viaje hasta salir hacia Hong Kong.
Desde la ciudad fronteriza hasta Hong Kong lo ke debería haber sido un paseito se convierte, por la hora de llegada en mitad de la noche, en una epopeya. Se resuelve gracias a la información de la gente local, como siempre encantadora y dispuesta a ayudarte, y a la joven pareja de alemanes ke están en mi misma situación y la unión hace la fuerza y reparte gastos.
Las últimas compras, paseitos por partes ke no conocía y relax son la forma de utilizar los dos días antes de tomar el vuelo hacia Frankfurt. Cuento con la ayuda y hospitalidad de Amaia, mejor aun, su compañía. Utiliza sus horas de descanso, ke son bien pocas, para mostrarme las zonas más bonitas en el conglomerado de rascacielos.
Las 12 horas de vuelo, 3 de espera y otras 3 hasta Lisboa se me hacen pesaditas, falta la excitación de comienzo del viaje pero mi recompensa está a la llegada a Lisboa, ver a mi niña me cura de todo.
Para mi China ha resultado un maravilloso país con gente encantadora aunke la dificultad del lenguaje reduce enormemente su disfrute llegando, a veces, a encontrarme situaciones complicadas. Quizás la próxima visita ...........














