miércoles, 29 de septiembre de 2010

A la hora que .....

... llego al siguiente destino, Inebolu, ya no hay transporte para seguir hacia el este. Tengo que pasar la noche en un pueblecito costero sin mas encanto que sus callejuelas, alguna mezquita y su comida casera.
Salgo de alli tempranito con direccion Turkeli donde consigo conectar para llegar a Sinop a mediodia. Me sorprende lo primero que veo, una estatua que recuerda a Diogenes.
Sinop esta de espaldas al mar en un brazo de tierra que se lanza hacia la bahia, amurallada desde los tiempos de Mileto conserva algo de esta pero muy deteriorada en el norte, donde hay barrancos bajando al mar con toda suerte de basuras, me llama la atencion un enorme y destartalado sofa sumergido en su mitad. Esas horas me permite recorrerla y disfrutar de los sitios agradables que encuentro. A la noche, esperando al bus para Ankara, en la vacia y lejana estacion entablo conversacion con un rudo turco que se dice nacido en Alemania y califica a sus paisanos con las peores palabras que conoce en ingles, a mitad de la charla y a preguntas mias me cuenta que se dedica a recoger chatarra, le expulsaron de Alemania, es esquizofrenico, paso un año en la carcel por matar a un amigo que le habia engañado y cuatro posteriores en el psiquiatrico, "no te fies de ellos" me decia, en fin no muy buena compañia para un sitio tan solitario asi que me abri a la primera que pude y salte dentro del autocar que recorreria, en la oscuridad de la noche, la distancia hasta Ankara.
La llegada a la terminal me pilla medio dormido y hace que esta me parezca monstruosa, atestada de gente y asustadora. Pillo billete hasta Surgurulu que, afortunadamente, sale en diez minutos. Un par de horas mas tarde estoy en este punto intermedio que no es otro que una parada en la autovia. Una pareja mayor, a la que habia cedido mi asiento porque la mujer se mareaba atras y a los que el local que viajaba tambien solo en la fila anterior a la mia se habia negado, me acompañaron e indicaron en la furgonetilla a la que me llevo el ayudante del conductor al que en el recorrido habia facilitado cambio cuando observe que lo necesitaba y que habiamos entablado cierta simpatia mutua (me sirvio un par de cafes extra sin pedirselos y en exclusiva). Un cambio de bus a dolmus, sencillo con la ayuda local y complicado sin ella.
En la parada de dolmus hay que esperar a que se llene y esta vez es hora y media, siendo el unico giri (en turco "giris" significa "entrada" no confundamos) y sin lenguaje comun, divertido.

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