martes, 14 de septiembre de 2010

No fueron .....

... las cinco, aunque yo estaba preparado, el servicio contratado no aparecio y el hostel, donde yo habia contratado, me devolvio el dinero y llamo a un taxi que me llevo a un terminal de bus donde un autocar impecable me llevo a Harar, la furgonetilla que fallo hubiera sido una paliza.
Disfruto enormemente contemplando las poblaciones por donde paramos y en algunas donde paramos y hago amistades de foto y sonrisa. En el recorrido tomo contacto con dos canadienses con los que formo el trio de "farengis" de la expedicion.El paisaje ya no es tan verde y montañoso,ha cambiado por el marron amarillento de las zonas secas y calurosas.
Harar es la cuarta ciudad santa del islam y la primera impresion que me da es bastante negativa, sucia, ruidosa y donde me siento especialmente acosado.
El lunes habia acordado con los canadienses compartir gastos de un guia y nos encontramos con el en el hostal donde ellos pernoctan. Este es una casa tipica y es la primera parte de la explicacion del guia. Muy decorada, cuidada y llena de detallitos nos explica todos los pormenores, a mi el que mas me llama la atencion son el numero de alfombras enrolladas sobre el marco de la puerta, que indica el numero de hijas casaderas de la familia, simpatico el detalle.
A lo largo de toda la mañana recorremos con el todos los recovecos de la ciudad que, de repente, se me va descubriendo como encantadora. Al lado de el nadie nos molesta a pesar de ser muy joven. Nos explica infinidad de anecdotas como el nobre de una calle "Makina gir gir" que se debe a ser la calle de los sastres donde estan todos en las puertas con las tradicionales Singer currelando.
Intentamos comer carne de camello, a peasr de haber visto como los descuartizan de forma bastante rutinaria, pero no da y nos coformamos con un variadito de comida etiope de esos que tanto le gustan a Amaia, rico, rico.
A la tarde seguimos con el y al anochecer nos vamos a ver como alimentan a las hienas y el que se atreva de nosotros a hacerlo. Nos atrevemos los tres pero como estan bien alimentadas y son tan timidas el trabajo se lleva mas tiempo de la cuenta y Telamon y yo nos tenemos que conformar con darle la comida desde la mano con un palo, Egbert al ser el primero consigue su foto con el palo en la boca y el bicho pillando cacho.
El martes, despedida de la pareja y de Harar. Estos chicos deben de tener un sexto sentido porque camino tranquilo y nadie me molesta, repito jugo rico en el sitio al que nos llevo el guia y me recreo por los diferentes mercadillos en cada puerta de la ciudad, disfruto con las fritangas que tienen y hago otro millon de fotos.
A la noche me toca padecer mi falta de prevision, los autocares buenos estan llenos y tengo ke volver en furgonetilla. Horrible, casi 12 horas con una pobre mujer cayendoseme encima, la mochila a los pies, las tipicas gallinas, incontable cantidad de paradas, controles y hasta el paso de una aduana, por la funcion que ejerce no por su aspecto. Harar es una especie de puerto franco a donde llega mucho producto de contrabando de Somalia y cuando sales de ella te registran en busca de aparatos electronicos, vamos como antiguamente Ceuta. Mi condicion de "farengi" me exime de que abran mi mochila y al primer indicio le indico al policia de turno que es mia y la deja sin mas, lo penoso es que a los locales, el registro, es sin ningun miramiento y a veces les rompen la cremallera o la bolsa o lo que sea y el interesado, con autentica resignacion y sin rechistar, vuelve a meter todo dentro y se sienta para seguir el viaje. A su pobreza se une la resignacion y me da mucha rabia.

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