viernes, 20 de agosto de 2010

Viernes 20 de agosto .....

..... no es verdad pero como si lo fuera.
El vuelo de Turkish con destino Estambul me lleva puntualmente, lo que me evita pernoctar alli y seguir hasta Addis Abeba, solo tenia una hora y veinte entre aterrizaje y despegue. Este escaso tiempo me permite sumergirme en la atmosfera de un nuevo viaje, ya estaba deseando.
En Ataturk te permiten fumar en una terraza y alli se percibe el calor humedo de la ciudad mezclado con el humo de bastantes fumadores, ambientillo.
La llegada a Addis, tan puntual como el resto, se produce pasada la medianoche.
Llegar a una ciudad desconocida, grande y africana a oscurecido no forma parte de mis ilusiones, sobre todo si no tengo reserva de alojamiento ni idea de donde hacerlo, ademas, la desmesurada pasta ke me piden por un taxi nocturno hace ke me decida a pasar una noche en el aeropuerto leyendo informacion y adquiriendo conocimientos sobre el pais.
En la mañana, despues de dudar y desistir de preguntar a un par de chicas que estuvieron deambulando por la sala individualmente, me acompaña un abuelete que acaba su jornada en el bar donde he tomado unos bunas (cafes solos) y he intimado, me lleva a tomar la furgonetilla local que me muestra el despertar de la ciudad y lleva hasta el barrio de Piazza donde encontrare alojamiento y a una de las chicas deambulantes, Elizabeth,
No fue facil, los de la furgo no conocian el hostal ni hablaban ingles y me indicaron un sentido opuesto al correcto. Sin encontrar indicaciones, nombres de calles ni nadie ke me entendiese y todo bastante alborotado decidi dar la vuelta y encontrar una referencia desde la cual llegar al cutrecillo hostal. De camino, en un cafe proximo reconoci a Eli tomando un cafe y, despues de dejar la mochila, me apunte a lo mismo y a conocerla.
Desinhibida venteañera, casi española, viajando sola, sin programa y con solo tiempo por delante para conocer algo del pais.
Ella me presento despues a la segunda chica deambulante del aeropuerto, Eva, holandesa de su misma edad. Kedamos para el mediodia y vienen las dos acompañadas de dos chicos locales que se han ofrecido a Eli para ver el mercado que tiene su apogeo los sabados y es una de las atracciones de la ciudad ke tenia marcada.
Muy peculiar, aki venden de todo, me gusta la zona de reciclaje, reparan todo lo ke encontrariamos en incineradoras y plantas de residuos, comemos en un restaurante local donde somos la atraccion, los tres unicos farengis (guiris) en el 4º piso de un edificio, es mi primer contacto con la enjira (su alimento basico, endemico del pais, una especie de crep hecho con una semilla teff y ke resulta un poco acido, lo presentan debajo de cada comida o enrollado al lado ).
Desde la terraza hay una fabulosa panoramica del mercado y parte de la ciudad, this is Africa.
Despues del mercado, aparentemente no tan peligroso como lo pintan, nos llevan a un barrio llamado Mexico, alli esta su embajada, y entramos a un garito con tres salas, la que nos acomoda solo tiene colchonetas esparcidas por el suelo y nos preguntan si queremos probar el chat, una planta que se mastica junto con cacahuetes y un refresco. Se supone ke kita el sueño y aporta vitalidad. Despues de tres bolsas con refrescos los 3 seguimos teniendo mucho sueño y decidimos pagar para irnos, entonces descubrimos que hemos sido victimas de uno de los tipicos timos de la ciudad. Los locales, chicos amables, no tienen un duro. Aunque la cuantia que tenemos que pagar no superaria una ronda de copas en Madrid, en este pais es bastante alta, como 6 veces la comida de los 5.
Siempre se aprende. Despues de ke las chicas se tranquilicen pagamos y nos vamos a cenar otra enjira, esta con una carne picantita y muy rica tambien. Nos despedimos y nos intercambiamos direcciones de contacto, ellas estan en otro hotel.

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