.... todas las horas de espera y cruzar el estrecho de Dardanelos por la noche. La preciosa luna llena plateaba el agua que movia la plataforma en la que nos desplazabamos. No se si era mi comedura de koko pero fue un momento que me cargo de adrenalina, tanto como para no poder dormir el resto del recorrido y llegar a Edirne con una completa vigilia. Tan atocinado estaba que me perdi un par de veces buscando los objetivos marcados. Tambien en esta ciudad tenia dudas sobre si merecia la pena venir y volvi a sorprenderme gratamente. Mi experiecia es que tiene un marcado acento provinciano, lo que le da un toquecito dulce. Muchas y variadas mezquitas, lo que era de esperar de la primera ciudad otomana.
Ayer, museo antropologico y nuevo contacto con la ciudad, seguido de cena y cervecita en garito con musica en vivo, un grupo local que hace una fusion de rock con musica turca.
No doy datos del pub porque no nos querian dejar entrar (iba con Juancar un chavalote de Costa Rica) alegando que era solo para perjas. Estan tontos, el local estaba casi vacio.Hoy iglesia de Chora y un par de mezquitas de nombre impronunciable pero lo mejor el paseito de vuelta, es increible como cambia esta ciudad cuando sales del circuito turistico.
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