No me resulta complicado llegar, al menos no tanto como recorrerla, esta tan llena de gente como debia estarlo en sus mejores tiempos. Ya de camino, la sucesion de autocares, mientras deambulo por la cueva de los 7 dormilones, me lo advierte. Lo que mas me fastidia son las superguapas oficiales, que van con tacones de aguja para una visita como esta, posando para la sexy foto sin darse cuenta de los que esperamos para que la imagen contenga poca gente. Viven en su mundo superficial. Me encuentro con conocidos de Pamukkale y bromeamos.
La casa de Maria esta a unos 7 kms y no me encuentro con ganas de volver tan tarde, desisto de verla.
El domingo bus hasta Izmir, el dia esta precioso, ideal para la ultima imagen de Selcuk.
Cortito recorrido hasta la tercera ciudad turca, me da tiempo para actualizar lo que he leido sobre ella.
Me impone mucho una ciudad tan grande y al llegar a la terminal se me confirma. Nunca habia estado tan perdido en una estacion de autobuses. La informacion que he entendido del conductor es que estoy en el centro, nada mas lejos de la realidad, lo veo claro cuando despues de casi media hora caminando me indican que tome el 59 y este tarda unos 15 minutos en llegar al centro en un trafico manhanero de domingo.
Los buses funcionan unicamente con tarjetas magneticas, menos mal que un pasajero me pasa la suya y acepta el importe en monedas. Me quedo en el primer hotel que encuentro, que me recuerda mucho a Etiopia, a la calle a patear.
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