miércoles, 6 de octubre de 2010

Tenia la ilusion .....

... de recorrer una garganta (el valle de Ihlara) pero imposible en bus, contrate la visita en una excursion para el domingo, era similar a la que Carla habia hecho el sabado, y nos despedimos en el desayuno, marchaba a la tarde para Estambul. La primera parada fue en lo alto de Uchisar para ver todo ese valle, la siguiente fue una visita a la mayor ciudad subterranea abierta al publico (Derinkuyu), una verdadera maravilla, despues el ansiado valle. Realmente espectacular pero con el tramo de 4 kms que hicimos era suficiente, aquello era una romeria y los 10 restantes habrian estado bastante deslucidos. Comimos en el valle en una cabaña tipica sobre el rio con tres preciosas chinas del grupo. Seguimos hacia una de las entradas de la garganta, Selime, donde disfrute de la visita a la caravanserai (lugar de hospedaje de las antiguas caravanas de mercaderes) excavada en la montaña. Acabamos el tour con la clasica visita de mega-tienda para turistas y el atardecer desde un punto sobre pigeon valley. A la noche me cambio de hostal (ya no estaba Carla) y en el nuevo descubro que mi excursion la ofrecian mas barata .....
El lunes, al salir de mi nueva cueva y subir a la terraza para el desayuno me encuentro el cielo llenito de globos. Hoy toca museo abierto, bonito pero lleno de gente, tengo que esperar hasta la hora de la comida para completar las iglesias con algo de tranquilidad. Los vigilantes ya me saludan al pasar. Esto me recuerda a China y Tailandia, con unos cuantos templos bastan.
Me gustan mas las iglesias que descubro abandonadas el martes en mi maratoniano recorrido por los valles rojo y rosa y todo lo que hay entre medio. La caminata comienza a las nueve y termina, con un precioso atardecer sobre una colina, a las seis de la tarde. El paisaje, encantador, se esta volviendo demasiado cotidiano asi que es hora de tirar para el sur y decido que esa noche habra bus hasta Antalya, en la costa mediterranea.
Llego a las seis de la mañana y repito truco aunque esta vez soy yo el que se despista y se pasa de parada, al final de la linea, y con la cara de tonto que me ha hecho famoso, pregunto al conductor y este me lleva de vuelta y avisa donde, son un encanto. No fue dificil encontrar el hostal, una preciosa casa otomana, y tener una habitacion compartida para mi solito, es fin de temporada. Antalia me resulta preciosa, abrazada por el mediterraneo, tempranito vacia, a mediodia bulliciosa y sobre todo a la noche, entrando por la imponente puerta de Adriano, te sentia a mi lado cuando paramos a escuchar al cantante del bareto de al lado y nos encanto, vibramos con la guitarra de Villa Perla y el jazz de Mr Blue, como si estuviesemos juntos.

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