sábado, 2 de octubre de 2010

Ya en Ankara ....

.... la terminal me parece mas relajada y disfruto de ella en la hora que tarda en salir el bus hacia Goreme.
Entablo conversacion con el incallable Ersod, militar como yo, controlador aereo del ejercito.
Al entrar en Kapadokya se me cae la madibula, el autocar recorre una arida llanura y de repente la tierra se abre descendiendo a un valle con un paisaje como el que vemos en las fotografias, es verdad y lo estoy viendo al natural. Las formas conicas y multicolores parecen tragarse todo lo que se les aproxima. A Goreme entramos tambien descendiendo y hay mucho movimiento de turistas. Despues de un pequeño incidente, encuentro alojamiento en una cueva. El hostal esta practicamente vacio y tengo una cueva con 14 camas para mi solito, pateo un poco para comprobar que son ciertas esas chimeneas, ceno y me encuevo.
El sabado me voy hacia el norte. Quiero empezar por una ciudad desalojada y convertida en museo abierto (Zelve) y para ello tengo que tomar un bus urbano direccion Avanos y bajarme en un cruce para caminar unos 3 kms. Se lo advierto al conductor y al chaval que cobra, cuando pasamos el desvio me hago el loco, tengo todo el tiempo que quiera, y no me paran. Me llevan hasta Avanos atravesando la ciudad, bordeada por un precioso y limpio rio, hasta la ultima parada, un chamizo donde descansan y cambian de conductor.
Alli pongo cara de tonto, que no me es dificil, y les recuerdo lo de Zelve, se dan cuenta de su error, no hay problema, sales de vuelta en el proximo, cortesia de la casa, y mientras te tomas unos tes con nosotros, esta vez te avisaremos. Desde el cruce es tan largo como dicen pero entre medias esta Pasabagui, un precioso valle donde me juego el pellejo por haber ido en chanclas y trepar como una cabra para disfrutar de esas bellezas yo solito.
El museo abierto de Zelve dicen que sus iglesias son menos espectaculares que las del de Goreme que visitare asi que me conformo con verlo desde fuera y seguir otros 4 kms hasta el valle Devrent a ver si descubro el parecido de las puntas de los conos con animales y personajes famosos. No se me da muy bien eso de las semejanzas pero si hacer el cabra de piedra en piedra asi ke otra vez en la misma y disfrutando como un enano, genial. La vuelta por atajos, andando hasta Goreme me deja con mucho apetito asi que me zampo un puchero muy rico que preparan estos chicos y a buscar a Carla, una preciosa uruguaya que habia conocido en el desayuno. Pasamos unas horitas contandonos nuestras aventuras y riendonos un rato a cubierto del tormenton de lluvia que se habia desatado.

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