viernes, 29 de julio de 2011

El día de los aviones ......


.... uno nos lleva de Lombok a Bali y otro desde allí a Jakarta. El vuelo de Isa hacia Sydney sale a la noche, y deseo apurar hasta el último momento con ella. Después de despedirnos ya es demasiado tarde para ir a la ciudad y decido quedarme en el aeropuerto a dormir. Lo consigo la primera media hora y cuando despierto me encuentro a una joven londinense con la que comparto “habitación” y nos ponemos de acuerdo para vigilar nuestras cosas cuando el otro se ausente.
La noche transcurre lentamente y no consigo dormir, la excitación del viaje no me lo permite.
Rashika duerme hasta el amanecer, ella está al comienzo de sus vacaciones saliendo por la mañana hacia Bali, desayunamos juntos y nos despedimos después de indicarla dónde tomar el transfer para los vuelos domésticos, yo sigo a lo mío hasta que la veo volver de forma apresurada y mirando hacia todos lados. Tuvo un descuido cuando llegó anoche y se dejó la tarjeta de crédito en el cajero después de sacar dinero, la acompaño al cajero, al banco del que depende pero no hay suerte, la tarjeta no aparece, desde mi netbook accede a internet para comprobar que no hay movimientos, consigo que se tranquilice y continue su viaje, lo más probable es que la tarjeta haya sido inutilizada y sus amigas la esperan en Bali.

Llega, sin más sorpresas, la hora de mi vuelo hacia Bangkok allí me esperan bastantes horas hasta la medianoche que sale el vuelo hacia Madrid, se me resiste la vuelta y el fin de un maravilloso viaje, por mi cabeza hay una idea fija, tengo que volver a Indonesia lo que he visto me ha encantado y es sólo una pequeña parte del país.

jueves, 28 de julio de 2011

Rinjani ……


…… es el pico más alto de la isla de Lombok en su noroeste, algo más de 2.700 mts y ese era el trekking que teníamos fijado y nos había costado algunos millones de rupias.
Tempranito, aunque con casi una hora de retraso, nos recogen en el hotel y nos llevan, junto a una pareja suiza, hasta Senaru donde nos explican el recorrido y dejamos el equipaje. Componemos el grupo inicial la pareja suiza, una holandesa, una francesa y una chica también suiza. Desde allí, después de registrarnos en la oficina del parque nacional, iniciamos la subida por un difícil camino que discurre por un espeso bosque tropical con bastantes paradas para recuperar aliento.
En la pausa de la comida se nos juntan al grupo seis más, dos chicos nórdicos, un solitario australiano y dos hermanos canadienses, junto con un nuevo guía, esto hace que seamos demasiados aunque con dos guías catorce guiris es demasiado . En tres etapas de 1, 2 y 3 horas respectivamente alcanzamos los 2.600 mts de altitud habiendo recorrido algo menos de 8 kms, estamos en Plawangan, borde del muro que rodea el lago Rinjani. La dureza del recorrido y el frío que hace en esos parajes no me deja apreciar la belleza de las vistas, sólo me permite tratar de recuperarme porque éste está siendo el trekking más duro de mi vida y a Isa le está resultando un paseíto. Pasamos la noche en nuestra tienda de campaña abrigados con todo lo que podíamos y escuchando cantar al viento que sopla muy fuerte.
El amanecer del martes nos muestra cuán bonita es la naturaleza en ese lugar y se completa cuando, después del desayuno, subimos los últimos metros que nos coronan al mirador, Plawangan, desde el que contemplar el lago con su cráter. Un ratito para llevarnos en la cámara esos deliciosos momentos y comenzamos a descender por un pedregoso y bastante escarpado camino.

Descansamos en su orilla, a 2.000 metros de altitud,  tumbados sobre la hierba que lo rodea, lo bordeamos y descendemos unos metros para encontrarnos en unas cascadas de aguas termales que disfrutamos como niños.

Vuelta a las orillas del lago y comida con siesta incluida, reconfortante.
Comenzamos nuevamente a subir, esta vez en dirección al pico más alto, esos 600 metros se me hacen bastante duros pero finalmente llegamos al campamento donde haremos noche y desde el que se culminan los últimos 1000 metros para llegar a la cima. La panorámica sigue siendo espectacular, especialmente por la amplitud de visión. Esos famosos últimos metros, según dicen muy duros, se me antojaron demasiado esfuerzo, despertar a las 5, caminar por más de una hora, a oscuras, sobre ceniza volcánica con viento muy frío, renuncio para disfrutar de la comodidad y calorcito del saco.
Mi decisión condiciona a Isa que se queda conmigo y ninguno de los dos completamos la subida.





Al amanecer disfrutamos de un rico desayuno acompañados por un enjambre de monos y con unas maravillosas vistas, nos espera la bajada hasta Sembalun donde nos recoge un camión y hacemos un recorrido peculiar en su caja, apelmazados y por sinuosas carreteras para recoger el equipaje en Senaru y desde allí cada mochuelo a su olivo.
Nosotros a Senggigi donde nos espera una agradable habitación de hotel y la ansiada duchita. Se acabó la aventura de Rinjani, el trekking una dura pero maravillosa experiencia que no hubiera sido tanto con otra compañía.

domingo, 24 de julio de 2011

Nuestro …



...... propio hospedero, un chavalín siempre sonriente, nos facilita transporte hasta Senggigi en la isla de Lombok.
Nos recogen puntuales y nos llevan al puerto donde un ferry en condiciones precisa de 4 horitas para alcanzar la otra isla y desde allí en un rústico (forma eufemística de llamarlo) mini autocar nos lleva a destino, pasando por la capital Matagan donde nos hacen proposiciones deshonestas sobre el trekking a Rinjani.
La comida me había sabido tan rica que no debió de ser lo que me fastidió el estómago para el resto de la tarde, debió de ser la propuesta esa.
Ya con una ligera idea de por dónde van los tiros, cerramos un trato cubriendo todas las hipótesis, tendríamos dos días de motito para vacilar, tres noches de hotel y luego tres días de trekking, una cuarta noche de hotel para descansar y salir volando hacia Bali con traslado al aeropuerto incluido, nos pareció bien. De ahí al hotel y a cenar.
Tuvimos tiempo de atisbar un precioso atardecer y encontramos un garito que preparaba un pescado a la brasa riquísimo aunque mi estómago no me permitió más que probarlo y, a la vez, nos encontramos a Davin.
Ayer sábado recorrido por el sur en una carretera, no carretera sino conjunto de hoyos con atisbos de asfalto, que nos permitió ver paisajes espectaculares, escenas de su vida rural con ternerillo recién parido en el borde de la carretera y su madre cortándole el cordón umbilical, pasando por pequeñas aldeas donde éramos la expectación.
No llegamos a Kuta que era nuestro destino para volver rápido a nuestro pueblo playero (lleno de hoteles para guiris) a ver el atardecer donde los chavalillos locales, en una curva de la carretera. Precioso el sol poniéndose al lado del monte Agung en Bali y tiñendo de rojo las aguas del estrecho de Lombok. Cena en el chiringuito y esta vez me pongo como el Kiko a pescadito a la brasa.
Hoy hemos visitado una de las Gili (isla en el lenguaje local) Air, la más pequeñita y manejable que nos ha maravillado y dejado con la sensación de que nos faltaba una semanita para disfrutar las tres …… playas de restos de corales con un agua tibia y transparente y ni un solo vehículo a motor, garitos bonitos  poca gente.
El camino hacia y desde el puerto que nos ha conectado con la Gili, Bangsal, de 28 kms, está salpicado de valles cubiertos de palmeras y acabados en playas blancas, un ensueño. Es domingo y no está nuestro chiringuito, buscamos y su sucedáneo no le llega a cubrir mínimos.

jueves, 21 de julio de 2011

Viene …


 …a nuestro encuentro Davin con una simpática canadiense, Robbie, y hacemos una expedición de dos motillos por carreteras secundarias para que vean Batur y nosotros otra vez. El paisaje nos va llenando de belleza y la parada en un tenderete muy local, lleno de moscas, nos facilita un descanso acompañado de café y brochetas de pollo, todo un lujo.
Sintonizamos con el vendedor que nos indica, en contra de lo que nos había dicho un guía, el camino más corto. Tan bonito como ayer y sin negras nubes con lo cual continuamos al norte buscando la costa. Paradita en otro garito inmundo con comida rica pero al no preguntar precio antes de comer nos cuesta lo mismo que si lo hubiéramos hecho en un restaurante, no aprendemos. Por fin la costa, con sus playas y palmeras que recorremos hacia el este para completar el circulo de vuelta a Ubud.
La cena en un romántico restaurante a la luz de las velas.
Hoy nos vamos solos a recorrer las zonas turísticas.
Empezamos por Senur, menos mal que no hemos venido aquí, es un conjunto de hoteles en la playa que tampoco digamos vale mucho. Kuta, plagada de australianos me recuerda el Torremolinos de los 60. Aún así nos bañamos en una de sus playas, la más próxima al aeropuerto y podemos contemplar su movimiento y como parecen zambullirse en el agua, justo encima de algún bañista, los enormes jumbos y 330.
Encontramos un garito agradable para deleitarnos de los sabores de este país y emprendemos camino hacia el oeste. Es hora de mucho tráfico y parecen enjambres de abejas para entrar a la colmena al atardecer, me abro paso metiendo rueda y codazos, son muchos años conduciendo moto en Madrid y los hago valer.
Llegamos a Pura Tanah Lot, el templo más visitado e importante de Bali, atestado de locales y guiris, salimos corriendo de los tópicos orientándonos por el sol así que cuando se pone, paramos a tomarnos un juguito con tostadita de chocolate, leche condensada y … ¿queso rallado?, está buenísimo. Creíamos que era lo mejor del día pero no, encontramos una fiesta local en un templo de un pueblecito y disfrutamos de algo suyo, no preparado para turistas. Siempre acontecen cosas bonitas al lado de Isa. No llegamos para ver el espectáculo de danza balinesa en Ubud así que lo dejamos para cuando volvamos por aquí. A las diez no es fácil encontrar un restaurante con nuestros patrones pero conseguimos que cierre más tarde el que nos gusto y no nos defraudó.     

martes, 19 de julio de 2011

El martes …


… amanecimos en un “home stay” tres bes, nos alquilan bien baratito un ciclomotor para vacilar por Bali y nos ponemos a ello. Sin un destino claro enfilamos hacia el norte y llegamos, casi sin quererlo, a un espectacular mirador con vistas al volcán y lago Batur, no es el más alto de la isla pero es el que se utiliza para senderismo y ver los amaneceres sobre el más alto, Agung.
Descendemos con la motillo pendientes tremendas y lo que más me sorprende, las sube llevándonos a los dos, Isa está delgadita pero  yo ……
Bonito paseo con postrecito local. Bordeamos algo el lago y desistimos seguir hacia el norte por unos nubarrones que amenazan agua. Cenamos en un modesto restaurante local próximo al hotel, excelente.   

lunes, 18 de julio de 2011

Tempranito ……

 …… como viene siendo habitual, nos suben hasta la entrada del parque, previamente nos han cobrado la entrada y pretendían una cantidad mayor por el uso de cámara fotográfica …… con la iglesia hemos topado.

Desde allí subimos el empinadísimo camino durante una media hora hasta el borde de volcán Ijen desde el que se contempla el espectacular lago turquesa Kawan Ijen, a 2148 mts de altitud. Un escarpado y difícil camino nos baja hasta el agua donde, en humeantes chimeneas de anhídrido sulfuroso, trabajan esforzados porteadores que enfrían el gas precipitando azufre casi puro en rocas que cargan en fardos unidos de a dos por un trozo de grueso bambú que se hunde en sus clavículas con sus entre 50 y 100 kilos de peso, para subirlo hasta el muro y después bajarlo por el empinado camino.
Es todo tan real, bonito y tranquilo dentro de la severidad del esfuerzo que nos compensa la experiencia de Bromo.
El viaje hasta Bali ha sido muy típico, el ya conocido monovolumen, el ferry de mediados del pasado siglo y un bus no más joven hasta la capital, Dempasar. Este último tramo, abarrotado con locales y todas las mochilas de los guiris amontonadas en el pasillo pero el paisaje del oeste de la isla, de verdes campos de trigo, cocoteros y plataneros con todos sus tonos, compensa y nos agrada.
Cuando llegamos a la terminal de bus nos cuesta algo encontrar algún trasto que nos lleve a Ubud, en el centro de la isla y con turismo no playero, pero finalmente nos unimos con Davin, un venteañero londinense y compartimos un bemo.  

domingo, 17 de julio de 2011

Bromo ...



……… era mi cúspide del viaje, lo más deseado, descansando sobre un mar de arena volcánica, rodeado de dos más altos, Batok y Kursi, y a la sombra del más alto de Java, Semeru, aunque más próximo de Penanjakan, era mi paisaje más deseado. Para evitar pérdidas de tiempo en desplazamientos contratamos excursión desde Yogya con alojamiento en la base, subida en jeep y traslado a Bali incluidos. El viaje comenzó en un monovolumen y pudimos comprobar la peligrosidad y agresividad con que se conduce en Java.
Nos llevó todo el sábado, con parada intermedia en Probolinggo. Viajamos junto a dos parejas francesas, dos simpáticas italianas, una insulsa pareja de holandeses y un japonés extraño. Pensábamos quedarnos dos noches para tener oportunidad de visitar el parque un día entero pero nos seducen con una visita al Ijen Plateau. La noche es en Cemoro Lawang, la pequeña aldea más próxima, en un sucio, ruidoso y desvencijado hotel, el peor hasta el momento. La cena en un garito para guiris es el preludio de la romería de la madrugada para subir a ver el esperado amanecer.
Un caudaloso río de destartalados jeeps abarrotados de guiris que, en multitudinaria procesión. Subimos los últimos metros del Batok para contemplar una espesa nieble y su difuminada claridad cuando el sol aparece, nada más. Después, como borreguitos, todos atravesamos en jeep el mar de arena volcánica para subir por unas escaleras hasta el Bromo y contemplar más niebla. No se me vieron las lágrimas pero tenía y muchas. Hubiera sido terrible de no tener a Isa y su sonrisa a mi lado.
Bueno, los paisajes para subir al Bromo impactantes, enormes dunas de lava seca y desmenuzada.
Clareaba cuando partimos hacia Ijen, sobre las nueve, la primera idea era buena, ver todo aquello a la luz del día y dejar a un lado los espectaculares amaneceres tan multitudinarios, populares y publicitados como los Sanfermines.
El hotel en Bondowoso, sorprende la limpieza de este pueblecito y todos los colindantes con jardincitos muy cuidados a la entrada de cada casa, es una bonita villa con piscina y jacuzzi de aguas termales, lo agradecemos e indagamos la posibilidad de quedarnos una noche más en ese pequeño paraíso pero no es posible, se llenará nuevamente cuando nosotros desalojemos.
Antes de la cena el guía nos lleva a ver una cascada y su amiguete aparece justo a tiempo para cobrarnos la entrada, es una miseria pero me da idea de por dónde anda este chaval. 

viernes, 15 de julio de 2011

Surakarta (Solo) ……

 …… era una de las paradas del viaje pero la convertimos en visita de un día desde Yogya. Sin ninguna prisa llegamos (65 kms – 1 hora de tren).

Primera parada un colegio de primaria donde somos recibidos con los bracitos y la sonrisa abierta de decenas de peques que nos acompañan durante y después y se apuntan a todas las fotos. Segundo un mercado local con un enrevesado laberinto de dos plantas de estrechos pasillos donde se acumula todo tipo de artículos textiles. Tercero paseíto por lo que parecían las calles más concurridas.
El break para la comida poco disfrutado, a Isa no le gusta el loteh (una salsa de soja con cacahuete picado y concentrado de pescado que le da un sabor y olor muy fuerte) que baña las verduras, arroz y pasta pero por lo menos los jugos están ricos. Doy cuenta de los dos platos como un campeón pero ella se queda sin comer.
Estamos tan  sintonizados que coincidimos en preferir estas experiencias en vez de visitar los edificios históricos y museos, en bañarnos en la vida real como disfrutar con la actuación de diez talluditos músicos en una sala vacía, dependencia de un mugriento mercado a la que nos conduce la música, como a los ratones de Hamelín y la amables indicaciones de los vendedores del piso inferior.
Mucho ruido metálico pero agradable y con armonía, no bailamos pero algo dentro de nosotros sí.
Gracias a la habilidad de mi compañera llegamos a Tobu, la estación de Yogya, yo me hubiera bajado antes. Buscamos infructuosamente un restaurante que nos gustase y tuvimos que volver al Behot para nuestra última noche en la ciudad, la única de las cuatro. Fecha especial.        

jueves, 14 de julio de 2011

Para ayer jueves ......

 ...... teníamos contratada una excursión que nos llevase a ver Borobudur y Prambanan.  Normalmente para moverte por tu cuenta en transporte público tienes que emplear varios “bemos” con sus consiguientes tiempos de espera y en este caso el tiempo lo podemos emplear en otras latitudes así que nos decantamos por la opción “excursiones” que además no salen mucho más caras.
Borobudur, el más famoso,  comparado con Angkor y Bagan, nos impresiona. Una enorme estructura cuadrada con 118 mts de lado y 12 niveles de altura, unos 1200 años de historia frente a nosotros. Extremadamente limpio y cuidado. Las mejores fotos con los cuidadores que, espátula y brocha en mano lo mantienen en esas condiciones. En el museo y alrededores se acumulan restos que esperan que alguien los coloque en su lugar. La vista desde lejos nos obliga a pararnos para tomar fotitos y llegar tarde a la cita con el chofer y las dos insulsas holandesas que vienen con nosotros y sufren mi típica impuntualidad “spanish, we know”
A unos dos kms uno chiquitín, Candi Pavon y a otros 2 de éste otro algo mayor Mendut componen la visita a la zona.
El conductor nos lleva a un restaurante-factoría-tienda de artículos de plata y recuerdos varios. El hecho de que sean las doce y los precios de la carta hacen que pasemos el break de charleta a la sombrita, Isa es definitivamente lo mejor del viaje.
El conjunto de templos de Prambanan, de unos 240 quedan en pié 16, es igualmente bonito y su visita se edulcora con las explicaciones que nos dan dos quinceañeros aprendices de guía que, amablemente, nos piden permiso para acompañarnos y hacer su clase práctica. Ella lleva la dulce voz cantante y nos suelta toda la retahíla de dioses y diosas hindús, al principio de forma atropellada, nerviosa y recién aprendida y posteriormente con mejor pausa y naturalidad. Se disculpa con las escenas del Kamasutra que a nosotros nos divierten y sirven para posados. Curioso que ellos, jovencitos musulmanes, conozcan tanto de historia hindú, forma parte de la cultura de su país.
Tras muchas fotos volvemos a Yogya, hay que documentar el robo por si aparecen los documentos, visitamos a la policía turística que nos lleva en coche oficial (sin esposarnos) a la central, con muy poca actividad, esta ciudad debe de ser muy segura cuando no hay manis que es por el día. Isa pone la correspondiente denuncia y nos reímos de todo. Una merecida cena en un restaurante local pone el punto final.

miércoles, 13 de julio de 2011

A la noche……

……  bus a Yogyacarta o Yogya o Jogjakarta o Jogja porque lo escriben como quieren. Relativamente cómodo me permite dormir gran parte del viaje, Isabel no tiene tanta suerte.
Encontrar alojamiento en una ciudad turística suele ser bastante fácil y Jogja lo es, nada especial pero relativamente limpio y con wi-fi y a/c, voy a poder contactar con el cielo.
Disfrutamos el día descansando, recorriendo las principales calles y planeando la estancia. Es una ciudad viva y con mucha actividad, bien por el turismo o por las visitas famosas, una enorme comitiva de vehículos oscuros, protegidos por policías, así nos hace pensar.
La cena de muslitos de pato muy fritos acompañados de arroz y verduras, se nos atraganta cuando Isa descubre que le falta el monedero. Volvemos rápido al hotel sólo para confirmar que no está con el resto del equipaje por lo tanto ha desaparecido. La única posibilidad que se nos ocurre está relacionada con dos chicos jóvenes que viajaban en los asientos inmediatamente posteriores a los nuestros. Después de cancelar las tarjetas de crédito la relación de estragos se limita a algo más de 100 euros y documentos reemplazables a la vuelta. El monedero en sí es la verdadera pérdida por su valor sentimental pero esta preciosidad está curtida en estas lides y no pierde su fresca sonrisa y alegría.

El miércoles 13 visitamos palacios varios con sus correspondientes museos, nada especial salvo la remarcable sencillez y buen gusto al compararlos con los sobrecargados estilos típicos de los países orientales, algo tendrá que ver que proceden de culturas musulmanas. La cena es en Behot, un garíto para quiris, donde tomamos unos deliciosos platos típicos de Java central acompañados de unos juguitos de mango y aguacate con chocolate ¿para quién fue el último? me muero por el billar americano.

lunes, 11 de julio de 2011

Tempranito …

…tren hacia Bogor, una hora, en la espera conocemos a Arinto que se convierte en nuestro ángel custodio. Hijo de uno de los directores del parque botánico más importante de Java, localizado en ésta ciudad, regenta  su “home stay” en el que somos sus únicos huéspedes y disfrutamos de una noche después de que nos enseñe el parque y todas sus dependencias, museo incluido, así como la ciudad con bonitos sitios como Salak, un romántico aunque turístico rinconcito con deliciosos jugos y algún que otro ratoncito, sus hermanas mayores se pasean por las calles. El calor y los mosquitos hacen de la noche una pesadilla, “nunca mais” sin aire acondicionado.
El sábado autocar hasta Bandung, para hacerlo en tren, como era mi deseo, tendríamos que haber vuelto a Jakarta y tomado otra línea diferente. Arinto nos acompaña a la terminal, previa compra de lociones varias contra los mosquitos y nos deja bien instalados en el autocar que, algo más de tres horas después dejamos en una de las de Bandung. Desde allí un “bemo” (furgonetilla para transporte público)  nos apróxima al centro. Sabiamente reponemos fuerzas con una deliciosa comida en un local para después ponernos a la búsqueda de alojamiento. Nos cuesta algo pero encontramos “Hunny”, regentado por Michael y su familia, es un hostal que se convertirá en nuestra guarida por unos días.
Michael tiene unos mapitas fotocopiados con bastante información interesante sobre excursiones a realizar y detalle del transporte a utilizar y precios. El domingo 10 nos decidimos por los volcanes del norte, Tangkuban y sus cráteres Ratu y Upas así como el de los geiser, Domas. Todo el entorno en una atmósfera de vapores sulfurosos y exuberante vegetación. Es evidentemente una zona espectacular y muy visitada pero impresiona. Para relajarnos de las caminatas nada mejor que un atardecer en el romántico “Gracia hot springs” con sus tenues luces en el ocaso y sus piscinas de azufradas y calientes aguas, inolvidable.
La excursión del sur tenía que ser cortita por el viaje de la noche y nos decantamos por el lago Patengan. A 44 kms de Bandung  en los que empleamos  tres horas cambiando 5 veces de transporte.
Ardua tarea algunas veces. El lago en si, pequeñito, no la justifica pero la belleza de los campos de té que lo rodean, con sus simpáticas recolectoras y la compañía de Isa hacen que sea nimia.
La vuelta, menos intrincada pero en el mismo denso y desordenado tráfico, es algo más corta.

jueves, 7 de julio de 2011

Jakarta .....


.... es demasiado grande para patearla en unas horas, que son las que tengo hasta la llegada de Isa. Empiezo por Monas, un enorme parque con un obelisco central de unos 130 mts, monumento a la independencia, al que se puede subir a lo alto con un elevador y después de unas 3 horas de espera, desisto y me voy a ver la mezquita (Mesjid Istiqlal), reputada como la mayor del sudeste asiático, y su vecina la catedral católica. Conviven una frente a la otra las dos religiones históricamente enfrentadas.
Hay bastantes cosas para ver pero me llama la ciudad antigua, Kata, unos 6 kms al norte que cubro sorteando varios millones de motos y algún que otro coche en un tráfico infernal donde los peatones somos extraños. Alcanzo el puerto antiguo infestado de casuchas soportadas sobre el agua por delgados pilares de madera y me pierdo entre ellas, tanto que la vuelta se me complica, después de ver la plaza principal y l.os puentes pequeñitos sobre los sucios canales que vagamente me recuerdan estilos holandeses y provienen de su época colonial.
Gracias a la amabilidad de un conductor de furgoneta (transporte público en Indonesia) llego a tiempo para tomar el bus hacia el aeropuerto que demora demasiado debido al tremendo tráfico de la tarde.
Va a ser dificil encontrar a Isabel en ese tumulto de gente pero al final aparece radiante, como siempre.
Nos ponemos al día de vuelta a la ciudad y después de un corto paseo a reposar para mañana.

miércoles, 6 de julio de 2011

Los nervios ......

.... me dominan cuando voy hacia lo que me parece uno de los más bonitos rincones del planeta.
Llego a Barajas con el tiempo casi rebasado y la antipatica señorita de check-in solo pone trabas, pero embarco sin esperas, nada mas llegar a la sala, uno de los peores asientos del casi repleto Jumbo, no le he caido bien a la chica, da igual estoy viajando.
La vigilia de la noche anterior me ayuda a que las más de 11 horas de vuelo se reduzcan enormemente. La rotación en Bangkok, dos horas, la hago sin problemas gracias a eficientes empleados de la Thai. Allí vuelvo a tener la sensacion, mezcla de aventura, nervios y alegria, cuando me visto la mochila y camino por el enorme aeropuerto.
Ya en Yakarta, no merece la mala fama que me habian transmitido. No la encuentro más caótica que Ciudad Ho Chi Min o Phnon Phen, ni más fea que Yangon. Para mi es como el resto de grandes ciudades asiáticas que conozco, sobrepasa los 12 millones de habitantes, no destaca negativamente con ninguna.
Los tramites de entrada y desplazamiento hacia la ciudad (35 kms) son sencillos.
Ahora, caminar al sol con la mochila grande, hasta encontrar alojamiento, no es tan placentero como antes pero tambien lo disfruto.
El vicio me llama y me regalo mi primer masaje por estas tierras despues de arreglar la intendencia y preparar actividades para mañana hasta que llegue Isabel y vaya a buscarla.
Escribo la cronica con los cánticos musulmanes de llamada a la oracion como musica de fondo.
Añoro el cielo de Madrid. 

domingo, 1 de mayo de 2011

Myanmar …….

…… con muchos problemas de comunicación. Sólo he podido entrar por wifi en Bagan y con mucha dificultad. Todas las páginas de redes sociales están prohibidas, accesos a cuentas de Yahoo y Hotmail imposibles según me han dicho. Facebook inalcanzable y para entrar a ver mi blog tenía que usar lo que llaman una puerta trasera.
Al principio pude colgar algunos resumenes pero desde el 12 fue imposible. Subir fotos o contestar a los comentarios tampoco y finalmente un virus se me ha debido colar en el netbook y lo ha dejado casi inutilizable. Los precios de conexión oscilaban entre los 30 cts y los 3 euros la hora con conexiones lentísimas. Al final, aquí en Bangkok he logrado agrupar todo y subirlo cronológicamente.

sábado, 30 de abril de 2011

En Bangkok ……

…… de nuevo. En el trayecto hasta el aeropuerto, convengo con Sharka, una jovencita checa que había conocido ayer, encontrarnos en el hostal donde tengo reservada habitación y compartirla. Amaia sigue viaje a Hong Kong.El día lo completamos intentando encontrar ambiente por el barrio chino, donde cenamos, y con masajito reparador.
Ayer viernes paseo solito por la zona,comemos juntos y a la tarde, después de un recorrido por elrío, nos separamos y me voy a caminar por sitios entrañables, el puente del mausoleo con atardecer nublado pero precioso, el mercado de flores con ese barullo y explosión de colores y olores, el mercadillo nocturno donde me pongo las botas comprando más y finalmente, al elegir un camino distinto para la vuelta, me encuentro un rastro en pequeñito que me deleita y repito con Sharka, ya estaba en el cuarto y se anima a verlo. A la cama pasada la una, inusual para mí en este viaje. Las calles de esta ciudad siguen llenas de personas dejadas de la fortuna, durmiendo a la interperie en oscuras calles, entre roedores e indeseables insectos.Hoy, después de bastantes horas por el mayor mercado de esta ciudad Jatujat, nos perdemos y aprovecho para volverme al hostal y pegarme con el netbook hasta que consigo poner al día el blog. Una vez subido parte del contenido a la red viene Sharka y vueltecita nocturna previa al masajito, aún no sé cuándo volver a Europa.

miércoles, 27 de abril de 2011

El hostal ……

…… Mingalar está en Nyaung Shwe y, a pesar de no figurar en la Lonely, está genial, bien localizado y con un desayuno pantagruélico. El lunes amanece lluvioso, en un paréntesis alquilamos unas bicis y, por un encharcado camino de cabras, nos vamos hasta Maing Thauk, en la orilla este del lago, penosa subida, completada a pie, hasta su monasterio desde donde las vistas son geniales y vertiginosa bajada por su pendiente y condiciones del camino. A la zona ribereña de la aldea, de casas sujetas por postes sobre el agua, se llega por un precioso y largo puente de madera y desde allí en botes. La lluvia no nos impide disfrutar de un recorrido por los canales y aguardamos la escampada en un restaurante local comiendo unos platos que me resultan deliciosos. En el camino de vuelta, chaparrón y visita de las bodegas más famosas del país. Ya en la ciudad, los dulces de un garito nos capturan y terminamos el día de cháchara con un grupo de guiris que se alojan donde nosotros.
La mañana del martes, sigue lloviznando, la gastamos con mercadillo y preparándonos para salir hacia Shwen Yaung (cruce de carreteras con mercadillo local) donde tomamos un bus con aire acondicionado (increible pero verdad) hacia Yangon. Se repiten las paradas en sitios peculiares que ya conocemos y llegamos a las 4 de la mañana. Grata acogida en el hostal con un reparador desayuno. Maratoniano día, paseo por el cercano mercadillo de Pazundaung (visita muy diferente a la de hace casi un mes probablemente por ser miércoles en lugar de domingo, ahora nos parece enorme y bullicioso), compras, compras, compras en el mercado de Bogyoke Aung San y todo preparado para volar mañana hacia Bangkok, la aventura de Myanmar ha terminado.




domingo, 24 de abril de 2011

La mañana ……

…… del domingo la disfruto viendo a una pareja de australianos haciendo magistrales ejercicios de yoga (son monitores desde hace más de 10 años) y gente (mayoritariamente mujeres) acarreando agua en bidones y cubos para lavar las imágenes y limpiar el monasterio, tengo el presentimiento de que algo bonito se aproxima. La primera parte del recorrido no lo es, paisajes áridos y un tramo grande por camino (ellos lo llaman carretera) de guijarros, los crocs que he traído no es el calzado más apropiado. Se confirman mis buenas vibraciones, al coronar la última colina se ve el enorme valle de Inle Lake con sus arrozales de multitud de verdes y el agua, acumulada remansando o zigzagueando por los canales. A la bajada el paisaje se vuelve como yo lo había imaginado en este país, calor muy húmedo y vegetación exuberante donde deben habitar multitud de reptiles que no se ofrecen a la vista. Pagamos, en un cruce de veredas donde nos espera un local con su ciclomotor, el impuesto a los guiris, 10 dólares, que se le va a hacer. En un canal de Taungbogyi tenemos a nuestra espera un bote típico que nos lleva a los cuatro, más una pareja de franceses, en un precioso recorrido por el lago hasta el atardecer, la despedida de nuestro guía Tuenty (ni idea de cómo se escribe) ha sido muy emotiva, es el yerno de Sam y un tipo estupendo que compagina su trabajo con la enseñanza de niños provenientes de las aldeas cuyos padres bastante tienen con prescindir de la ayuda que representan los que van a enviar a una ciudad como Kalaw, donde van a tener alojamiento, educación y alimentos subvencionados por gente como Tuenty.

sábado, 23 de abril de 2011

Viernes ……

…… primer día de caminata hacia el sureste, precioso recorrido que empieza en un lago próximo y termina en una aldea donde dormimos. Memorables la ducha en el campo con un cacito y a oscuras, la cena en familia y el té con aperitivos en casa de los vecinos. Somos la atracción. El segundo día del recorrido se alternan bonitos paisajes, escondidas aldeas y tramos de vía ferroviaria, ahora comprendo porque saltan tanto los vagones, la vía es de travesas de madera y cada tres o cuatro de hormigón …… En la estación a la que llegamos pruebo el lassi, un preparado frío y muy dulce de leche y yogurt de origen indú, paro en el segundo por vergüenza. La noche en un antiguo monasterio de madera con otros cuatro guiris, una experiencia sin electricidad y sacando agua del pozo con una bomba manual para ducharnos con cacitos.


jueves, 21 de abril de 2011

Nuestro último día ……

…… en este místico lugar los compartimos con dos chicos argentinos, hermanos, que llevan viajando casi un año y al mayor Mariano le queda otro. Es la tónica de este viaje, toda la gente que conocemos está de viaje por Asía y Oceanía por más de un año. La cena la hacemos en un grupo amplio. A las 3.30 nos recoge un autocar japonés de los años 60 que va hasta los topes y tarda 11 horitas de nada en llegar por carreterucha de montaña a Kalaw, sin comentarios. En destino, por este orden, alojamiento, info de los trekkings e itinerarios y cenita. El hostal muy bien, no así la gente que informa, me dan malas vibraciones y comprobamos un par de agencias más. Los primeros eran los más caros y como el último, Sam, también cuenta con buenas referencias nos decantamos por él. Lo comentamos con una pareja, Karnit británica y Ben australiano, que también se decantan por Sam y rebajamos el precio.
El miércoles lo dedicamos al mercadillo local, hoy es un día especial porque bajan de las aldeas a mercadear en la ciudad, a recorrer sus alrededores y comprobar, una vez más, la bondad de esta gente, mucho más importante para mí que todos sus templos juntos. En el del Buda de bambú nos reciben con el consabido té verde y unos deliciosos dulces, unas tres mil fotos con ellos, acabando con los cachorrillos que muestran orgullosos los pequeños. La siguiente visita es a unas cuevas donde han quitado todas las estalactitas para colocar imágenes de budas, está bien porque nos ayuda a desistir visitar Pindaya que está lejitos y cuyo atractivo es visitar una cueva enorme donde han hecho el mismo sacrilegio, nos perderemos la manufactura de sombrillas y sombreros de bambú pero no se puede tener todo. A cambio, el jueves hacemos un trekking (paseíto) por la zona norte para visitar un par de aldeas, subir y bajar en paisajes rurales, junto a una pareja de tejanos y Karnit y Ben.