
……… a echar de menos la brisita en los botes. El calor en Mandalay es fuertecillo y caminar por sus calles, atestadas de motillos, coches, bicis y todo lo que pueda ayudar a desplazarse, se hace una dura tarea, solo soportable con la ayuda de unos litrillos de jugo de caña. Ya sabíamos que del 13 al 17 es el water festival, cuando ellos celebran el fin de año y comienzo del siguiente. Tambien sabíamos que afectaría a nuestro viaje en términos de programación, alojamiento y desplazamientos asi que cuando vimos que definitivamente no podríamos visitar Monywa y deberíamos renunciar a ir desde Mandalay a Bagan (según todos los comentarios un tramo maravilloso) no nos hizo llorar demasiado. Ayer lunes disfrutamos de las ciudades que rodean Mandalay, especialmente Amarapura con su puente de teka que nos deleito con una puesta de sol y un colorido verde y marron del rio deslizándose entre los arrozales.

El domingo lo terminamos subiendo a la colina de Mandalay desde donde otro atardecer birmano, nos ayudo a aliviarnos de la penosa subida y el recorrido andando para atravesar la ciudad de una punta a otra. Esta chica no se da cuenta de mis limitaciones.
Hoy, después de la infructuosa búsqueda del mercado de jade, hemos alquilado un bote entre cuatro guiris para subir por el rio hasta Mingun, señorial paseo en bote privado, sentados en hamacas, vistas y atardecer en línea con lo habitual y juego al escondite, con éxito, con los guardias para evitar el pago de la entrada ¡buenos nos hemos juntado!. Esta noche la cena en el indu (un garito en medio de la calle, con taburetes, moscas y coches pasando al lado) ha sido memorable. Ahora a disfrutar del wáter festival, a ver como nos ponen de agua estos chicos.
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