……… del ferry única. Un antiguo carguero chino, que sigue siendo un carguero aunque lo atesten de gente mezclada con los paquetes. Nosotros disfrutamos de la clase privilegiada, por nuestra cabina y por la simpatía y cariño que nos provee esta gente, no solo hay Quijotes en España. El primer tramo desde Bhamo hasta Katha trascurre en unas catorce horas de las cuales casi cuatro se utilizan en maniobrar para esquivar los arenales de la salida, es un carguero y el rio tiene muy poca profundidad. A unas 40 millas aparece una cordillera que el rio ha partido y esta gente ha poblado de pagodas. Precioso. El dulce deslizar del barco, casi ausente de ruido, hace que las horas pasen en una tranquilidad que se agradece porque en tierra el calor debe de ser agobiante.

Desde Katha la noche se nos echa encima y vemos la puesta de sol desde la cubierta superior (que bien suena, tendría que haber conseguido poner fotos del barco). Amanece sobre las 5 horas locales y nos levantamos para ver la salida del sol sobre el rio. Despues es imposible volver a la cama, esta gente esta en plena actividad y en su deporte favorito, echar porquería al rio. En un momento dado, no tenemos ni idea de cuando vamos a llegar a Mandalay, en teoría era sobre las ocho de esa n oche pero bueno, las cosas son como son y los españoles sabemos bastante de eso. Nuestra idea era bajarnos antes de Mandalay pero las horas de llegada a Chiaomiau (dudo que ellos lo escriban asi pero onomatopéyicamente creo que esta correcto), con noche cerrada sin un hostal a la vista hasta Shwebo, a tres horas de camino, nos decide a desistir de visitar Monywa y seguir hasta Mandalay donde llegamos sobre el mediodía del domingo. El viaje ha sido genial, hemos tenido hasta intriga.
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