domingo, 24 de abril de 2011

La mañana ……

…… del domingo la disfruto viendo a una pareja de australianos haciendo magistrales ejercicios de yoga (son monitores desde hace más de 10 años) y gente (mayoritariamente mujeres) acarreando agua en bidones y cubos para lavar las imágenes y limpiar el monasterio, tengo el presentimiento de que algo bonito se aproxima. La primera parte del recorrido no lo es, paisajes áridos y un tramo grande por camino (ellos lo llaman carretera) de guijarros, los crocs que he traído no es el calzado más apropiado. Se confirman mis buenas vibraciones, al coronar la última colina se ve el enorme valle de Inle Lake con sus arrozales de multitud de verdes y el agua, acumulada remansando o zigzagueando por los canales. A la bajada el paisaje se vuelve como yo lo había imaginado en este país, calor muy húmedo y vegetación exuberante donde deben habitar multitud de reptiles que no se ofrecen a la vista. Pagamos, en un cruce de veredas donde nos espera un local con su ciclomotor, el impuesto a los guiris, 10 dólares, que se le va a hacer. En un canal de Taungbogyi tenemos a nuestra espera un bote típico que nos lleva a los cuatro, más una pareja de franceses, en un precioso recorrido por el lago hasta el atardecer, la despedida de nuestro guía Tuenty (ni idea de cómo se escribe) ha sido muy emotiva, es el yerno de Sam y un tipo estupendo que compagina su trabajo con la enseñanza de niños provenientes de las aldeas cuyos padres bastante tienen con prescindir de la ayuda que representan los que van a enviar a una ciudad como Kalaw, donde van a tener alojamiento, educación y alimentos subvencionados por gente como Tuenty.

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