
……. no sabría describirla, quizás el cansancio o el calor el caso es que dedicamos todos los esfuerzos en alojarnos, cambiar dinero y ver las posibilidades de subir al norte sin reparar en esos pequeños detalles que hacen que una ciudad te ilusione o no. Al día siguiente, después de un sueño reparador y un desayuno a juego, el paseíto por una buena parte de ella, sus gentes de domingo y todas sus peculiaridades hicieron que me gustase y aumentaron mis vicios, esta vez es el jugo de caña.

A la noche bus hasta Mandalay, diez horitas de nada desde una caótica estación de autobuses que parece puesta en el otro lado del mundo hasta otra no menos peculiar y amaneciendo. Me encantan estos retos. Pues no contentos con eso, nos pasamos por la estación de trenes y compramos un billete para el mediodía hasta Myitkyina (se pronuncia Michina) en el norte, relativamente cerca de la frontera con China (Yunnan), y, para más inri, como no quedaban asientos de “upperclass” (primera) viajamos las 20 horitas de nada en asientos de madera, con ventanas desvencijadas y toda la prole de desheredados de este país que tiene que desplazarse en el medio más económico, el tren, y si no quedan asientos pues donde sea, incluso en el techo.

Volvemos a sentir cómo el que menos tiene es el más dadivoso, el más abandonado el más solidario, bueno, todas esas cosas que conocemos de la gente sencilla que no hace mucho estábamos así. Y mañana empieza la aventura, bajar en río todo el camino que hemos recorrido hasta hoy y disfrutar a tope.
No puedo añadir fotos ni contestar a los comentarios, sin comentarios.
1 comentario:
Hola, pues si lo puedes leer, te lo mando. Como tampoco veo nada en el correo me imagino que no podrás. No nos dices por donde andas, me imagino que por el norte, pero danos nombres para seguirte en el mapa.
Besitos para los dos-
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