miércoles, 6 de abril de 2011

Myitkyina ………


…… con mucho alboroto, el hostel recomendado estaba lleno pero allí cerquita había un antro con nuestro nombre en una habitación, bastante malucho pero era sólo una noche. A la ciudad no le encontramos nada en especial y nos dedicamos a buscar cómo, cuándo y dónde el bote hacia Sinbo.
Una paradita para un café con porritas (no es coña, son unas frituras chinas hechas con harina de arroz, parecidas y con un puntito dulce que se llaman icha-que) nos hace conocer a Mr Kyaw-Win un chino que no para de repetir las mismas cosas en un inglés que me cuesta mucho entender, dueño del local donde hemos desayunado y de otro, al lado, que es un restaurante chino. Se ofrece, y acepto, a llevarme en su destartalado ciclomotor hasta donde se toma el bote y compran los billetes. El lugar no pasa de ser un chamizo al lado del río donde me enseñan el bote, una decrépita embarcación de unos 30 mts con asientos de hierro y techo de lona remendada con plásticos, el precio 10 dólares. A la vuelta de ver el barco con el capitán, Kyaw está dándole al aguardiente de arroz y me invita a unirme, un vaso es bastante, consigo convencerle después de un rato y hacemos los aproximadamente 15 kms de vuelta todo contentos. Solucionado el tema del transporte vueltecita para disfrutar del millón de sonrisas que esta simpática gente te dedica al verte pasar, seguimos sin encontrar nada especial a la ciudad así que buscamos masajito y jugo de caña. Encontramos las dos cosas y el primero dado por ciegos con una técnica aprendida de un japonés que se basa en puntos de presión.

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