domingo, 17 de abril de 2011

Tren ………

……… o caballitos de feria. Teníamos billete de “upper class” por probar otra cosa diferente, era la mejor posibilidad y aunque sólo había tres butacas por fila, lo desvencijado de éstas y los saltos del tren hicieron imposible dormir. Salimos con una horita de retraso lo que nos permitió degustar algunos dulces de coco junto con las dos chicas suizas y el chico boliviano con los que compartimos el taxi para llegar a la estación. A la llegada de madrugada, el viaje fue desde las 22 hasta las 5, el control de peaje, los guiris tienen que pagar 10 dólares al llegar para que no se escapen. En el Winner, nuestro hostal, nos encontramos con toda la gente que habíamos ido conociendo desde el principio. Nos juntamos con un francés de origen argelino y con Michelle, una francesita que nos acompañó a Pyin oo Lwin. Nos enseñan los templos que ellos conocieron ayer dentro del entramado de miles de ellos, el paisaje es excepcional igual que el atardecer subidos en uno de ellos. Las mejores salidas y puestas de sol dicen que son de septiembre a noviembre pero para nosotros se convierte en una obligación buscar un punto alto y tranquilo para observar el atardecer desde lo alto de alguno de los templos. Los caminos con las siluetas de ellos en la penumbra con la música de nuestras bicicletas será un recuerdo inolvidable. El sábado recorrimos los templos que nos parecieron interesantes hasta Old Bagan. El domingo ampliamos el radio de acción hasta New Bagan, nada más salir ya teníamos nuestro primer vendedor de pinturas. Tempranito pudimos contemplar una preciosa vista del río desde un lujoso restaurante al que no sólo nos permitieron entrar sino que nos deleitaron con un té verde con sus correspondientes cacahuetes tostados, un encanto, esta gente realmente lo es.
Para confirmarlo, en la siguiente pagoda celebraban el nuevo año y nos obsequiaron con una bebida que preparan en un bidón vacío con agua, hielo y un jarabe que me recordó al de moras. Ese día le tocó el atardecer desde Buledí, el templo desde donde lo vimos el primer día en Bagan, el más turístico estaba apestado y no es lo mismo. Allí compre un par de pedruscos que simulan un rubí y una truquesa, ya veremos. Completamos el día cenando con una pareja belga aunque ella nació en Argentina y se crió en España, Amaia practica su francés y yo mi castellano.


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