……… era mi cúspide del viaje, lo más deseado, descansando sobre un mar de arena volcánica, rodeado de dos más altos, Batok y Kursi, y a la sombra del más alto de Java, Semeru, aunque más próximo de Penanjakan, era mi paisaje más deseado. Para evitar pérdidas de tiempo en desplazamientos contratamos excursión desde Yogya con alojamiento en la base, subida en jeep y traslado a Bali incluidos. El viaje comenzó en un monovolumen y pudimos comprobar la peligrosidad y agresividad con que se conduce en Java.Nos llevó todo el sábado, con parada intermedia en Probolinggo. Viajamos junto a dos parejas francesas, dos simpáticas italianas, una insulsa pareja de holandeses y un japonés extraño. Pensábamos quedarnos dos noches para tener oportunidad de visitar el parque un día entero pero nos seducen con una visita al Ijen Plateau. La noche es en Cemoro Lawang, la pequeña aldea más próxima, en un sucio, ruidoso y desvencijado hotel, el peor hasta el momento. La cena en un garito para guiris es el preludio de la romería de la madrugada para subir a ver el esperado amanecer.
Un caudaloso río de destartalados jeeps abarrotados de guiris que, en multitudinaria procesión. Subimos los últimos metros del Batok para contemplar una espesa nieble y su difuminada claridad cuando el sol aparece, nada más. Después, como borreguitos, todos atravesamos en jeep el mar de arena volcánica para subir por unas escaleras hasta el Bromo y contemplar más niebla. No se me vieron las lágrimas pero tenía y muchas. Hubiera sido terrible de no tener a Isa y su sonrisa a mi lado.
Bueno, los paisajes para subir al Bromo impactantes, enormes dunas de lava seca y desmenuzada.
Clareaba cuando partimos hacia Ijen, sobre las nueve, la primera idea era buena, ver todo aquello a la luz del día y dejar a un lado los espectaculares amaneceres tan multitudinarios, populares y publicitados como los Sanfermines. El hotel en Bondowoso, sorprende la limpieza de este pueblecito y todos los colindantes con jardincitos muy cuidados a la entrada de cada casa, es una bonita villa con piscina y jacuzzi de aguas termales, lo agradecemos e indagamos la posibilidad de quedarnos una noche más en ese pequeño paraíso pero no es posible, se llenará nuevamente cuando nosotros desalojemos.
Antes de la cena el guía nos lleva a ver una cascada y su amiguete aparece justo a tiempo para cobrarnos la entrada, es una miseria pero me da idea de por dónde anda este chaval.
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