...... propio hospedero, un chavalín siempre sonriente, nos facilita transporte hasta Senggigi en la isla de Lombok.
Nos recogen puntuales y nos llevan al puerto donde un ferry en condiciones precisa de 4 horitas para alcanzar la otra isla y desde allí en un rústico (forma eufemística de llamarlo) mini autocar nos lleva a destino, pasando por la capital Matagan donde nos hacen proposiciones deshonestas sobre el trekking a Rinjani.
Ya con una ligera idea de por dónde van los tiros, cerramos un trato cubriendo todas las hipótesis, tendríamos dos días de motito para vacilar, tres noches de hotel y luego tres días de trekking, una cuarta noche de hotel para descansar y salir volando hacia Bali con traslado al aeropuerto incluido, nos pareció bien. De ahí al hotel y a cenar.
Ayer sábado recorrido por el sur en una carretera, no carretera sino conjunto de hoyos con atisbos de asfalto, que nos permitió ver paisajes espectaculares, escenas de su vida rural con ternerillo recién parido en el borde de la carretera y su madre cortándole el cordón umbilical, pasando por pequeñas aldeas donde éramos la expectación.
El camino hacia y desde el puerto que nos ha conectado con la Gili, Bangsal, de 28 kms, está salpicado de valles cubiertos de palmeras y acabados en playas blancas, un ensueño. Es domingo y no está nuestro chiringuito, buscamos y su sucedáneo no le llega a cubrir mínimos.
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