domingo, 24 de julio de 2011

Nuestro …



...... propio hospedero, un chavalín siempre sonriente, nos facilita transporte hasta Senggigi en la isla de Lombok.
Nos recogen puntuales y nos llevan al puerto donde un ferry en condiciones precisa de 4 horitas para alcanzar la otra isla y desde allí en un rústico (forma eufemística de llamarlo) mini autocar nos lleva a destino, pasando por la capital Matagan donde nos hacen proposiciones deshonestas sobre el trekking a Rinjani.
La comida me había sabido tan rica que no debió de ser lo que me fastidió el estómago para el resto de la tarde, debió de ser la propuesta esa.
Ya con una ligera idea de por dónde van los tiros, cerramos un trato cubriendo todas las hipótesis, tendríamos dos días de motito para vacilar, tres noches de hotel y luego tres días de trekking, una cuarta noche de hotel para descansar y salir volando hacia Bali con traslado al aeropuerto incluido, nos pareció bien. De ahí al hotel y a cenar.
Tuvimos tiempo de atisbar un precioso atardecer y encontramos un garito que preparaba un pescado a la brasa riquísimo aunque mi estómago no me permitió más que probarlo y, a la vez, nos encontramos a Davin.
Ayer sábado recorrido por el sur en una carretera, no carretera sino conjunto de hoyos con atisbos de asfalto, que nos permitió ver paisajes espectaculares, escenas de su vida rural con ternerillo recién parido en el borde de la carretera y su madre cortándole el cordón umbilical, pasando por pequeñas aldeas donde éramos la expectación.
No llegamos a Kuta que era nuestro destino para volver rápido a nuestro pueblo playero (lleno de hoteles para guiris) a ver el atardecer donde los chavalillos locales, en una curva de la carretera. Precioso el sol poniéndose al lado del monte Agung en Bali y tiñendo de rojo las aguas del estrecho de Lombok. Cena en el chiringuito y esta vez me pongo como el Kiko a pescadito a la brasa.
Hoy hemos visitado una de las Gili (isla en el lenguaje local) Air, la más pequeñita y manejable que nos ha maravillado y dejado con la sensación de que nos faltaba una semanita para disfrutar las tres …… playas de restos de corales con un agua tibia y transparente y ni un solo vehículo a motor, garitos bonitos  poca gente.
El camino hacia y desde el puerto que nos ha conectado con la Gili, Bangsal, de 28 kms, está salpicado de valles cubiertos de palmeras y acabados en playas blancas, un ensueño. Es domingo y no está nuestro chiringuito, buscamos y su sucedáneo no le llega a cubrir mínimos.

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