…tren hacia Bogor, una hora, en la espera conocemos a Arinto que se convierte en nuestro ángel custodio. Hijo de uno de los directores del parque botánico más importante de Java, localizado en ésta ciudad, regenta su “home stay” en el que somos sus únicos huéspedes y disfrutamos de una noche después de que nos enseñe el parque y todas sus dependencias, museo incluido, así como la ciudad con bonitos sitios como Salak, un romántico aunque turístico rinconcito con deliciosos jugos y algún que otro ratoncito, sus hermanas mayores se pasean por las calles. El calor y los mosquitos hacen de la noche una pesadilla, “nunca mais” sin aire acondicionado.
La excursión del sur tenía que ser cortita por el viaje de la noche y nos decantamos por el lago Patengan. A 44 kms de Bandung en los que empleamos tres horas cambiando 5 veces de transporte.
Ardua tarea algunas veces. El lago en si, pequeñito, no la justifica pero la belleza de los campos de té que lo rodean, con sus simpáticas recolectoras y la compañía de Isa hacen que sea nimia.
La vuelta, menos intrincada pero en el mismo denso y desordenado tráfico, es algo más corta.
Ardua tarea algunas veces. El lago en si, pequeñito, no la justifica pero la belleza de los campos de té que lo rodean, con sus simpáticas recolectoras y la compañía de Isa hacen que sea nimia.
La vuelta, menos intrincada pero en el mismo denso y desordenado tráfico, es algo más corta.
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