lunes, 18 de julio de 2011

Tempranito ……

 …… como viene siendo habitual, nos suben hasta la entrada del parque, previamente nos han cobrado la entrada y pretendían una cantidad mayor por el uso de cámara fotográfica …… con la iglesia hemos topado.

Desde allí subimos el empinadísimo camino durante una media hora hasta el borde de volcán Ijen desde el que se contempla el espectacular lago turquesa Kawan Ijen, a 2148 mts de altitud. Un escarpado y difícil camino nos baja hasta el agua donde, en humeantes chimeneas de anhídrido sulfuroso, trabajan esforzados porteadores que enfrían el gas precipitando azufre casi puro en rocas que cargan en fardos unidos de a dos por un trozo de grueso bambú que se hunde en sus clavículas con sus entre 50 y 100 kilos de peso, para subirlo hasta el muro y después bajarlo por el empinado camino.
Es todo tan real, bonito y tranquilo dentro de la severidad del esfuerzo que nos compensa la experiencia de Bromo.
El viaje hasta Bali ha sido muy típico, el ya conocido monovolumen, el ferry de mediados del pasado siglo y un bus no más joven hasta la capital, Dempasar. Este último tramo, abarrotado con locales y todas las mochilas de los guiris amontonadas en el pasillo pero el paisaje del oeste de la isla, de verdes campos de trigo, cocoteros y plataneros con todos sus tonos, compensa y nos agrada.
Cuando llegamos a la terminal de bus nos cuesta algo encontrar algún trasto que nos lleve a Ubud, en el centro de la isla y con turismo no playero, pero finalmente nos unimos con Davin, un venteañero londinense y compartimos un bemo.  

No hay comentarios: