martes, 3 de julio de 2012

El primer parque natural .....

....... que visitamos es el del río Chobe, el más antiguo del país.
De sus aproximadamente 11.000 kms cuadradros divididos en cuatro sectores, queremos disfrutar hoy del que discurre a lo largo de la frontera con Zimbawe, el "riverfront" la ribera.
 Comenzamos tempranito y hacemos el recorrido con nuestro Hilux, existe la posibilidad de hacerlo en vehículos de operadores turísticos, abiertos y con un guía que esta interconectado con los demás y se avisan dónde están los bichos interesantes.
Empezamos la sinfonía salvaje con los que dicen son los segundos en el ranking de animales que más humanos matan en África, los búfalos.
Están en manada y los vemos nada más entrar la primera bronca por bajarme a tomar fotos, está prohibido hasta asomar el cuerpo por la ventanilla. Los siguientes son platígrados que aquí llaman Wildebeest y unos jabalies africanos (facóqueros), después le llega el turno a los que ocupan el primer lugar cargándose gente, los hipopótamos, cuatro (no sabemos si familia o amigos porque están lejos) que retozan en una charca no demasiado cerca del río.
La lista sería exahustiva mientras recorremos los caminos arenosos del parque y coronamos una colina desde la que se domina el río y una pequeña bahía donde hay un solitario elefante. Todo contentos le hacemos un centenar de fotos mientras él bebe tranquilamente, le utilizamos como fondo para las nuestras y, de repente, aparecen ocho más ....... puff esto merece otra sesión fotográfica. Mientras estamos en ello se presentan otros siete más ....... el final es que dejé de contar en cuarenta y no paraban de llegar.
Menuda población.
Seguimos con las estilizadas jirafas, los graciosos monos que despedazan las bolas de heces de los de la trompa en busca de semillas ingeridas por ellos y no digeridas para comerselas, cuando menos simpático.
Después de ceder el paso varias veces a los paquidermos y pelearnos con la arena para conseguir salir nos vamos.
La tarde no desmerece, paseo de tres horitas en bote por el Chobe, muchos bichitos y el atardecer desde el agua, nuestro guía es un águila y nos coloca con un fondo inmejorable. Lo compartimos con un grupito de sudafricanos escuchando sus explicaciones. Memorable.

lunes, 2 de julio de 2012

No ha hecho tanto frío ....

 .... como la noche anterior, o nos estamos habituando.
Nos llaman la atención las indicaciones de "peligro, elefantes" que están perfectamente justificadas. Las carreteras en Botswana no tienen vallas que impidan el acceso de animales a la calzada y podemos comprobarlo un poquito más adelante cuando se nos cruzan unas impalas y después vemos a nuestro primer elefante, que parce que tiene muy malas pulgas cuando me acerco a tomarle fotos, me hace mucha ilusión encontrarme con un paquidermo tan enorme allí.
En Nata, a mitad de camino, probamos la primera comida local, de las que me gustan, hechas por ellos y para ellos, carne guisada con una pasta de maiz.
Alcanzamos Kasane, a orillas del Chobe  y el Zambezi, y en la zona donde confluyen Botswana, Zambia, Namibia y Zimbawe. Hemos llegado con tiempo de buscar alojamiento pero se presenta dificil. Los que queremos están llenos y no quedan plazas hasta mañana, nos quedamos en el que menos nos gusta, muy espartano pero es lo único que encontramos después de mirar en varios con la ayuda del navegador del coche.
Salimos a dar una vueltecita para reconocer el lugar y en la vía de acceso un coche de la policía está atascado en la arena, le ayudamos pensando que hay un sólo oficial y nos sorprende comprobar que los otros están escondidos, ya en la carretera, con una pistola laser denunciando a todo el que pasa a más de 60 ..... para haberlo sabido.
Otro precioso atardecer, esta vez a orillas del río que separa Botswana de Zimbawe.

domingo, 1 de julio de 2012

Dicen que es por el Kalahari ...


.... pero la noche ha sido realmente fría, no hemos traido equipo para estas temperaturas.El sitio donde hemos dormido (Kwa Nokeng Lodge), al lado del río Limpopo, es precioso. Un cafelito caliente con galletas y salimos pitando, tanto que me cobro mi primera pieza en África, un precioso pájaro que decide suicidarse contra el parabrisas, foto de rigor emulando al monarca. Nuestro objetivo es Palapye, a mitad de camino del destino hoy, Kubu island, la isla de los hipopótamos en tswana, de los que no queda ni rastro desde que se secó el lago salado que la rodea y que vuelve a serlo en época de lluvias aunque sin los gordotes animalitos.
Es un montículo lleno de rocas, con algún enorme baobab y varias acacias secas. Poco antes de llegar tenemos nuestra primera pelea con la arena, lo solucionamos con la pala que lleva el coche. Como hemos llegado con tiempo y el entorno es tan seco y árido, decidimos no quedarnos a dormir allí y seguir hasta Gweta, son unos 80 kms pero por caminos difíciles, unas veces de tierra y otras de arena muy suelta.
Cuando llevamos algo menos de un tercio del recorrido nos encontramos a un local, en medio de la nada, con su coche averiado, demasiada carga ha roto el tren trasero y, como va al mismo destino que nosotros, decidimos llevarle.
Habla poquito y siempre faltan unos 25 kms cuando le preguntamos. Está oscureciendo y los reflejos dorados del atardecer africano perfilan las siluetas de las acacias, sublime.
Una preciosa luna, a punto de llenarse si no lo está ya, nos va descubriendo caminos arenosos que se bifurcan y juntan de manera caprichosa y nos llevan, después de bastante tiempo, a Gweta.
El Gweta lodge es bastante caro y nos inclinamos por el Planet Baobab, en las afueras de la población. El sitio es muy bonito pero sólo queremos descansar y disfrutar de una duchita caliente.